NUESTRA HISTORIA DE FE
La Parroquia San Antonio de Padua de Barranquitas tiene sus orígenes a finales del siglo XVIII, cuando Barranquitas aún dependía del pueblo de Coamo y contaba con apenas unas decenas de habitantes. Ante la dificultad de recibir servicios religiosos, los vecinos comenzaron a solicitar la presencia de un sacerdote y la creación de una comunidad independiente.
El 3 de abril de 1803, setenta y dos vecinos solicitaron autorización para fundar el pueblo, y el 17 de diciembre de ese mismo año se inició formalmente el proceso de separación de Coamo. Gracias a la donación de tierras realizada por doña Sabina Alvarado de Colón y sus hijos, se pudo establecer el poblado y su iglesia, dedicada a San Antonio de Padua, quien fue proclamado Patrono del pueblo. En 1804 se autorizó la creación de una ayuda de parroquia y se bendijo la primera iglesia, colocándose la primera piedra por el párroco de Coamo. Finalmente, el 20 de diciembre de 1808, el Obispo Juan Alejo de Arizmendi erigió oficialmente a Barranquitas como Parroquia.
A lo largo de su historia, el templo ha enfrentado grandes desafíos, incluyendo la destrucción casi total causada por los huracanes Santa Ana (1825), San Felipe I (1876) y San Felipe II (1928). Tras cada evento, la comunidad parroquial trabajó en su reconstrucción. La estructura actual, de cemento, fue completada en 1933 y posteriormente restaurada hasta alcanzar su forma actual en 1980. La parroquia también refleja la identidad cultural y espiritual del pueblo. Inspirada por el Concilio Vaticano II, integra elementos de la cultura puertorriqueña y utiliza el arte y las imágenes sagradas como medios de evangelización y catequesis.
Hoy, la Parroquia San Antonio de Padua continúa siendo un pilar espiritual de Barranquitas, sirviendo a su comunidad como espacio de fe, encuentro y tradición, fiel a su misión evangelizadora y al legado histórico de quienes la fundaron.